El año pasado el día 29 de Agosto estábamos de vendimia y
éramos de los primeros. Este año prevemos iniciarla el día 16 y no seremos de
los primeros. Esta diferencia tan acusada, así como la evaluación de la
maduración, nos permite calificar de “diferente” esta cosecha.
Un lluvioso invierno y una larga primavera, en nuestra
región de extremos: del frio al calor, han provocado un retraso vegetativo
junto a una magnifica cosecha en cantidad.
El verano normal en cuanto a temperaturas ya pronosticaba
una ralentización de la maduración. A finales de Agosto las altas temperaturas
parecía que podían dar al traste con el requerido acompasamiento de la madurez
fisiológica y de los azucares.
Ahora podemos decir que las tormentas que nos asustaron
tanto, han venido a restaurar las buenas condiciones y las uvas de siempre,
nuestra tinta Tempranillo, Cencibel en estas tierras, y la blanca Airén, están
madurando con noches frescas. Haciendo que poco a poco se concentren aromas y
sabores.
El lunes 16 iniciamos con nuestra viña Tempranillo de
Corcobillo y la Luna en constelaciones de Tierra. Nos encanta contemplar su
lozana vegetación y sus concentrados frutos. El día 19 la Luna llena, da paso a
su ciclo menguante que acompasará las fermentaciones.
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